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Cuando profanen mi cuerpo
encontrarán señales de haberte bebido
aunque mi carne se haya podrido.
No quedarán sueños ni caricias
más allá de los dedos.
Los cortes con carmín sellarán el final,
cuando el amor no exista entre las piedras
y tu corazón esté roto.
Cuando no pueda amarte
ni elevar tu nombre por los cielos,
cuando mi carne solo huela
y su recuerdo reaparezca.
El beso que quedó rezagado
Esperando a que llegáramos
cuando no podía volver
será sacrificado a sangre fría
bajo tu mirada de rabia.
Admite que la perfección no existe,
que no pudo con nosotros el engaño,
ni los aplausos fueron alabanzas
ni los abrazos mentiras,
que mi baba fue sincera.
Nueve razones en la piel
reúnen el ruido en la voz.
Sin tener nada que decir,
solo quedan luces tuertas
en medio de la habitación,
tu amor solitario y húmedo
abrazando mi ausencia.
Huyo como un perro incapaz de amar
mordiendo la mano que lo alimenta
a través de un afilado silencio,
pero te dejo la rabia y el huracán
hundidos en el aullido de la noche,
fugándose por las ventanas.
Nada de lo que digas
servirá
cuando me muera,
así que dilo todo ahora
aunque caiga como la avalancha
y me amontone en un rincón.
encontrarán señales de haberte bebido
aunque mi carne se haya podrido.
No quedarán sueños ni caricias
más allá de los dedos.
Los cortes con carmín sellarán el final,
cuando el amor no exista entre las piedras
y tu corazón esté roto.
Cuando no pueda amarte
ni elevar tu nombre por los cielos,
cuando mi carne solo huela
y su recuerdo reaparezca.
El beso que quedó rezagado
Esperando a que llegáramos
cuando no podía volver
será sacrificado a sangre fría
bajo tu mirada de rabia.
Admite que la perfección no existe,
que no pudo con nosotros el engaño,
ni los aplausos fueron alabanzas
ni los abrazos mentiras,
que mi baba fue sincera.
Nueve razones en la piel
reúnen el ruido en la voz.
Sin tener nada que decir,
solo quedan luces tuertas
en medio de la habitación,
tu amor solitario y húmedo
abrazando mi ausencia.
Huyo como un perro incapaz de amar
mordiendo la mano que lo alimenta
a través de un afilado silencio,
pero te dejo la rabia y el huracán
hundidos en el aullido de la noche,
fugándose por las ventanas.
Nada de lo que digas
servirá
cuando me muera,
así que dilo todo ahora
aunque caiga como la avalancha
y me amontone en un rincón.
15 jul 2026 · 12:00